KABF17
Toda mujer sueña con el día de su boda y mil fantasías pero que pasa cuando algo sale mal, de eso trata mi historia de eso y la tristeza que eso produce. Clara era de esas jovencitas que solo fantaseaban con el día de su boda y al lado de su novio se sentía feliz y protegida. Pero el día en que él le pidió que se casaran ella se sintió la mujer mas feliz del mundo, todo se preparó para la boda, hubo todos los preparativos para que la esperada ceremonia fuese la más hermosa e inolvidable del pueblo y valla que lo sería. Clara pertenecía a una familia adinerada ya que su padre era un empresario en el sector del textil, concretamente era experto en telas finas y de alta calidad. Su madre era la dueña del único almacén de maniquís del pueblo donde vendía las telas y prendas de vestir que le abastecía su querido esposo, allí tenía desde un calcetín hasta vestidos de novia.
Clara escogió el vestido mas hermoso del almacén y todo estaba preparado para el gran acontecimiento del que ella fantaseaba y esperaba desde hacía mucho tiempo. Todo el pueblo fue invitado y Clara estaba tan nerviosa, llegó puntual al altar, pero se dio cuenta que su futuro esposo no había llegado. Pasaban los minutos y no había señas de él, hasta que una mujer apareció en la puerta de la iglesia y le dijo que su novio había huido con su hermana la noche anterior, Clara al oír esto comenzó a llorar su pena, desde ese día sólo lloraba, ni siquiera se había quitado el vestido de novia, su madre le decía que se quitase ese vestido y que viviera su vida, que era hora de superarlo, pero ella siempre le contestaba:
-No mama, yo quiero ser una novia eterna.
Para ella su vida ya no tenia sentido. Su madre al darse cuenta que ella deseaba quedarse así por siempre tomó una dura decisión .LA CONVERTIRIA EN UNA NOVIA ETERNA ya que al ver que ella comenzaba a morir de tristeza pensó en convertirla en maniquí para que así luciera su hermoso vestido por siempre y con el permiso de su madre los doctores comenzaron con su trabajo único en ese tiempo, cuando el trabajo estuvo terminado la colocó en su almacén.
Dice la gente que por las noches ella sale de su aparador y recorre el almacén buscando venganza y cada persona se la encuentra después de la hora de cerrar no aparece al día siguiente, sólo aparece un maniquí más al lado de la novia
Esta historia es muy conocida en Córdoba, pues existe una antigua casa del centro de las ciudad que se dice está encantada y cuenta que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.
Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, enormemente largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado.
Al final del pasillo la niña vio lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo. La niña no podía creerlo, lo que vió relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro.
Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.
Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Todas las noches la niña,que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. La criada intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro.
La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo \"Por favor...socorro...sacadme de aquí...\". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja
